domingo, 20 de diciembre de 2015

La guerra y sus efectos

El impacto de la guerra hoy


Los conflictos armados y las guerras abiertas solo se diferencian entre que tan amplio es el entorno que envuelve y que tan prolongada se ha hecho, porque sus efectos son los mismos, según las regiones y las armas utilizadas, los efectos de la guerra sobre el medio ambiente se pueden reconocer diferentes categorías como son:

1. Destrucción del hábitat: La bomba atómica de Hiroshima fue uno de los eventos más graves y tristes de la historia mundial. Aunque la Segunda Guerra Mundial fue cruel en su conjunto, que terminara de ésta manera solo aumentó el rechazo a las acciones bélicas y al poder nuclear. Miles de personas murieron y otras quedaron marcadas de por vida con enfermedades y problemas físicos. Los árboles de Gingko Biloba, al parecer tienen 270 millones de años, y son extremadamente fuertes. Luego del bombardeo fueron una de las pocas especies que sobrevivieron, y siguen vivas hasta la actualidad. 

Tal vez otro ejemplo que no fue tan grande, aunque no menos importante, es de la devastación del hábitat se produjo durante la Guerra de Vietnam, cuando las fuerzas de EE.UU. rociaron herbicidas como el Agente Naranja, sobre los bosques y manglares que proporcionaban la cobertura a guerrilleros. Se utilizaron aproximadamente 20 millones de galones de herbicidas, diezmando unos 4,5 millones de hectáreas. No se espera que algunas regiones se recuperen dentro de varias décadas.
2. Refugiados: Cuando la guerra produce el movimiento de masas, los impactos resultantes sobre el medio ambiente pueden ser catastróficos. La deforestación generalizada, la caza sin control, la erosión del suelo y la contaminación del suelo y del agua por desechos humanos se producen cuando miles de personas se ven obligadas a instalarse en una nueva área. Durante el conflicto de Ruanda en 1994, gran parte del Parque Nacional de Akagera en ese país se abrió a los refugiados, y como resultado, las especies locales de animales como el antílope ruano se extinguieron.
3. Colapso de la infraestructura: Entre los primeros y los más vulnerables blancos de ataque en una campaña militar se encuentran los caminos del enemigo, tales como puentes, servicios públicos y otras infraestructuras. Así éstos no formen parte del entorno natural, la destrucción de las plantas de tratamiento de aguas residuales, por ejemplo, reduce notablemente la calidad del agua regional. Durante la década de 1990 en los combates en Croacia, se bombardearon las fábricas químicas y debido a que las instalaciones de tratamiento de derrames de sustancias químicas no funcionaban, las toxinas fluyeron agua abajo sin control hasta que el conflicto terminó.
4. “La tierra quemada”: La destrucción de la propia patria es, aunque trágica, una larga tradición hecha en tiempos de guerra. El término “tierra quemada” aplicó originalmente a la quema de cosechas y edificios que podían alimentar y albergar al enemigo, pero se aplica ahora a cualquier estrategia de destrucción del medio ambiente. Para frustrar la invasión de las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Chino-Japonesa (1937-1945), las autoridades chinas dinamitaron un dique en el río Amarillo, ahogando a miles de soldados japoneses y miles de campesinos chinos, a la vez que se inundaron millones de kilómetros cuadrados de tierra.
5. La caza furtiva: Para alimentar a un ejército a menudo se requiere de la caza de animales locales, especialmente mamíferos grandes que a menudo tienen tasas más lentas de reproducción. En la actual guerra en Sudán, la caza furtiva en busca de carne para los soldados y los civiles, ha tenido un efecto trágico en las poblaciones animales en el Parque Nacional de Garamba, al otro lado de la frontera con la República Democrática del Congo. En un momento dado, el número de elefantes se redujo de 22.000 a 5.000, y sólo 15 rinocerontes blancos salieron con vida.
6. Armas biológicas, químicas y nucleares: La producción, los ensayos, el transporte y el uso de estas armas avanzadas son quizás los efectos más destructivos de la guerra sobre el medioambiente. Aunque su uso se ha limitado estrictamente desde el bombardeo a Japón por los militares de EE.UU. a finales de la Segunda Guerra Mundial, los analistas militares tienen serias preocupaciones sobre la proliferación de materiales nucleares, armas químicas y biológicas. (Tomemos como ejemplo el actual conflicto sirio).Infancia perdida

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